Con el viento de cara y un fuerte olor a madera,
Rambara sentía a una luchadora corriendo por sus venas.
La sangre brotaba de un cuerpo
Que yacía a mis pies, que con
Furia ataqué.
A duras penas fuerzas le quedaban
Para abrir los ojos,
Aunque en euforia se evadió
Gritándole al frío otoño.
Las lágrimas brotaron de sus ojos
Como ríos tras el deshielo.
Su corazón se tornó invierno
En tonos rojizos y violentos.
Nació una Guerrera.
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