La espada

-Será un trabajo fácil, ya lo verás. – Iba repitiendo esas palabras en su cerebro, en bucle, sin dejar de temblar. Cuando cerraba los ojos únicamente podía ver ese aliento verdoso y como su hermano se desintegraba delante suyo, la piel se iba deshaciendo lentamente sobre sus huesos con la boca abierta en una mueca de dolor. Pero en su cerebro ya no escuchaba ese grito, solo reverberaba la palabra ladrona. Notaba un dolor sordo en la mano derecha, mientras seguía sujetando ese fardo contra su pecho. Durante todo el trayecto le pareció notar que alguien la miraba y por el rabillo del ojo veía esos ojos rojos clavados en ella, pero al girarse no veía absolutamente a nadie. Miro a lado y lado de la calle y cruzó hacia ese edificio, que lucía un tambor roto en su fachada.

Una semana antes vino mi hermano a hablarnos de un negocio en la taberna donde nos alojábamos, el Yunque Roto

-He conseguido la oportunidad de negocio perfecta, solo tenemos que explorar un antiguo túmulo y revisar si hay algún tesoro que podamos llevarles, dicen que hay una espada que puede cortar cualquier cosa

Siguió hablando de todas las cosas que podríamos comprar con la recompensa, pero ella solo podía pensar en esos extraños apodos que le había dado su hermano a los tipos que se le ofrecieron, el caballero, la rata y la muerte. Escondió un escalofrío y elevó una plegaria a Ela, hacía demasiado que no pasaba por uno de sus templos. Quizá, después de este encargo podría hacerlo.

Llevó un par de días llegar a ese túmulo, flores marchitas adornaban la entrada cubierta de musgo y enredaderas. Parecía que hacía mucho tiempo que esa entrada no era hollada por nadie. En la entrada había una losa donde aparecía una inscripción medio borrada que ninguno de ellos entendió. Entre dos pudieron apartarla y pudieron observar un inmenso pasillo que descendía hacia las profundidades de la tierra. Ella se quedó la última, como siempre en este tipo de empresas.

– No quiero que te pase nada hermanita, me sentiré más seguro si vas al final. Igualmente, ¿Qué harás tú en caso de peligro? ¿Encandilarle con tu precioso baile?

El estrecho túnel los condujo hasta una sala a oscuras, las luz de las antorchas que llevaban se reflejaba en las monedas, joyas y demás abalorios que la poblaban. Inmensas columnas estaban repartidas por doquier y el suelo crujía bajo sus pies, aunque ninguno de ellos le prestó atención a este sonido. Sus ojos estaban fijos en esa fortuna, los ojos de todos excepto los de ella. Vio, casi escondida por una montaña de monedas, una espada y la tomó entre sus brazos

– No se porque pero no puedo dejar de mirarla, ¿crees que será una de esas espadas famosas y me convertiré en alguien importante?

Nunca obtuvo respuesta, del fondo de la sala vio cómo se expandía algo verde mientras el suelo temblaba y un inmenso rugido hacía que se estremeciera.  Alargó la mano por reflejo pero lo único que consiguió fue quemarse las yemas de sus dedos. Y dio media vuelta y corrió, sin mirar atrás mientras oía en su cabeza una palabra. Ladrona.

Cruzó el umbral de la taberna y un intenso olor dulzón inundó sus fosas nasales. A su izquierda un grupo cantaba y tocaba distintos instrumentos. Seguramente se hubiese puesto a bailar en otras circunstancias, pero en esos momentos solo quería hacerse un ovillo y desaparecer. El peso de la espada la volvió a traer a la realidad y avanzó decidida por la taberna hasta dar con una mesa algo apartada, entre botas de vino y cerveza. Allí estaban los tres, pero solo se fijó con el de su derecha. Alargó una mano huesuda y le ofreció una copa. Y sobrevino la oscuridad.

Despertó desnuda, dolorida y sola en una de las habitaciones de la misma posada, con una bolsa de monedas al lado de la cama. Al menos con eso podría seguir perdiendo la consciencia durante una buena temporada. Y sin ningún otro propósito en su vida, se vistió para empezar a gastar las monedas de esa bolsa.

REDACTADO POR: GEMMA SÁNCHEZ


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De negro a rojo fuego

Alzó la espada contra las bestias que se refugiaban en la oscuridad. Estaba solo, había bajado con ella a aquella cueva llena de muerte, pero ella ya no estaba, fue su último deseo, que se pusiera a salvo y, así lo había cumplido dejándolo atrás.

Al menos, de morir, lo haría en paz…

Un corte en el viento de la sala anunciaba el esperado final. Una saeta con la punta de un extraño metal negro que la luz tragaba, se había clavado en su espalda. Rompió la parte de madera, pero todo se volvió negro y unas palabras acudieron a su mente:

«-Deja de sufrir, ven conmigo y deja de sufrir, dale a ella un mundo sin sufrimiento ni dolor»

No, no debía hacerle caso, los enemigos sólo dicen mentiras…

«-¿Acaso no deseas un mundo mejor para ella?»

Meses, quizá años, pasó dentro de aquella cueva acabando por obsesionarse con conseguirle al ente que le hablaba un buen elegido para su causa, a alguien digno.

Durante su periplo oyó el llamado de un noble del pueblo obsesionado por conquistar a una muchacha de cabellos de fuego hija de un tabernero.

Acudió a la llamada y vió la oportunidad de hacer al noble esclavo de su misión envenenada. El noble aceptó a cambio de que la chica fuera sólo suya y convenció a otros nobles de regalar a sus hijas a él y conseguir más muchachas para dar con ese elegido digno que él buscaba. Sin embargo, no todo él había sucumbido todavía a las tinieblas de la saeta que lo había corrompido y comenzó a arrepentirse y ayudar a la joven de cabellos de fuego evitando que el noble no la tocara demasiado.

En el fondo se parecía a ella…

Cuando el plan ya estaba más que en marcha, un nuevo Juez, dos Bestials, una chica y su maestro, un seguidor de Ela harto de la corrupción y un pícaro, acabaron en una taberna del pueblo costero donde él estaba.

Bajaron a la oscura cueva en busca de la raíz, de él y, les hizo frente.

Tras una lucha difícil, el grupo consiguió arrancar el pedazo de la saeta de su cuerpo, despejando su mente. Lo agradeció y, al día siguiente, se disculpó con las chicas, entre las que estaba la de cabellos de fuego sólo para luego irse y quizá casi nunca volver.

«-Podeis llamarme Bel»


ESTE RELATO NOS LLEGA DE LA MANO DE:

IRIS CONST

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La espada de los traidores

¿Alguna vez te has sentido traicionado por tus amigos, familia o pareja? Cualquiera de esas cosas duele menos que ser atravesado por la espada de los traidores. Si no sabéis lo que es, sentaos y os lo contaré.

Existió un pequeño pueblo a la vanguardia de la herrería enana. Los enanos, no solo hacían herramientas y clavos, si no mucho más. Armaduras de aleaciones exquisitamente labradas, cascos de guerra con inscripciones mágicas y armas con bellísimas joyas labradas incrustadas y completamente funcionales. Lo que para algunos herreros y orfebres hubiese sido su magnus opus para estos era el pan de cada día.

Se interesaron más y más en hacer armas y armaduras bellísimas que acababan vendidas a los más poderosos reyes y reinas de todo el mundo. De otras se hablará más adelante, pero no se puede pasar por encima la que fue la ultima de sus obras. La espada de los traidores.

Un herrero de nombre Aurificis era el sumo herrero de su comunidad. Todos los proyectos pasaban por sus manos y él los aprobaba o denegaba. Él en cambio, realizaba los más complejos y costosos. Su habilidad en la forja era asombrosa, así como en la orfebrería y en el diseño de armas y armaduras. Un buen día, decidió ver que ocurría si en un arma plasmaba lo que algunos más deseaban tener, sentimientos.

Por eso empezó a trabajar, espadas exquisitamente forjadas y creadas eran desperdiciadas por no poder cumplir unos canones imposibles. Aurificis estaba agotado, veía como aquella obra nunca se cumpliría… Hasta aquel aciago día.

Unos mercaderes iniciaron una discusión tremenda, no era posible que les quisiesen cobrar cientos de monedas de oro por algunas espadas y herramientas. Aquello derivó en una pelea tan grande que aún hoy se habla de ella en el gremio de mercaderes. De esa pelea Aurificis acabó golpeado y apaleado y cuando hizo su espada la enfrió con su propia sangre.

Mientras el arma se enfriaba, el herrero se sentó en un taburete y empezó a fumar de una pipa. Sabía que lo que hubiese creado iba a funcionar, lo que no sabía era como iba a funcionar. En aquel momento, uno de sus ayudantes entró y sacó la espada del recipiente con sangre donde yacía. Sus ojos parecieron hervir.

— Muchacho, dame esa espada. – Dijo Aurificis. – Es mi última creación y quiero apreciarla de cerca.

El chico en ese momento sintió como si le fuesen a quitar lo que más querían y como si alguien lo estuviese controlando dijo:

—Anciano, tú nunca vas a ver esta espada.

Y le introdujo la espada en el corazón. Aurificis murió sin saber como era su espada maestra. Ni todo lo que su muerte conllevó.

El chico tras soltar la espada se sintió asustado y muerto de miedo decidió mentir para no perder la vida, echándole la culpa a los mercaderes. Estos fueron ejecutados iniciando una guerra y un enorme saqueo a estos enanos. En ese momento, la espada se perdió.

Lo que no se perdió fue su rastro. Allá por donde iba sembraba el caos y la discordia. Padres que mataban a sus hijos, hijos a sus padres, madres que mataban a toda persona que viviese en su casa. Pobres, nobles y reyes. Todos fueron acechados por ella y por la muerte que atraía. Por suerte desapareció y así lleva mucho tiempo. De vez en cuando reaparece y surge la estela de su muerte para luego volver a desaparecer.

Yo se que pasó con ella e incluso se donde puede estar. Muchos dicen una tumba y otros dicen los restos de una ciudad carbonizada. Lastima que yo sea el único que conoce donde se encuentra y lamento deciros que no os lo diré, bastantes muertes ha causado.

Propiedades

Si tienes la mala fortuna de tener la espada en tus manos esto es lo que debes de saber.

Espada de los traidores.

Aunque seas un maestro espadachín teniendo esta espada en la mano no tendrás puntos de ventaja en su uso a menos que vayas a usarlo contra alguno de tus amigos o compañeros. Si además le atacas por la espalda reduce su probabilidad de defensa a la mitad.

Desventaja que otorga al llevarla: Desconfianza completa. Jamás podrás descansar en condiciones mientras lleves esta arma. Notaras voces que te dicen que ataques a todo ser querido. Para saber si las vas a atacar o no lanza un dado de 10, si sacas más de un 5 o un 5 superarás la tirada si no tendrás que atacar a esa persona.

Ventaja que otorgar al llevarla: Exceso de dinero. Cuando hagas negocios, vendas o compres siempre saldrás ganando y el margen de beneficio será inmenso. Esta habilidad puede hacerte pasar de muy pobre a tener una fortuna.

Aspecto: Desconocido.

Lugar donde encontrarla: Desconocido.


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