La Vuelta de los exiliados

El Imperio de Luz decae, el brillo que se alzaba desde su capital está perdiendo fuerza, y eso significa libertad para todos los que la habían perdido bajo el yugo del imperio. Y hay criaturas que abrazarán esta libertad con ansia y hambre.

Si algo bueno había en el Imperio eran sus Cazadores de Monstruos, hombres y mujeres reclutados de cada rincón del imperio para ser entrenados en el arte de la caza de lo que el Imperio llamaba monstruos, criaturas de pesadilla que solo causaban terror y muerte, toda clase de espectros y criaturas. Todos ellos hombres y mujeres de antaño, exiliados al convertirse en monstruos y cazados si se atrevían a regresar.


Ahora, los Cazadores caen con el Imperio, la orden se desmorona y los monstruos ya han captado el olor de la sangre imperial.

¿Qué pasará ahora?

Los vampiros campan a sus anchas en las frías criptas de castillos abandonados, rondadores acechan en los caminos, metamorfos en el norte…

La gente empezaba a morir, y solo los Cazadores podían combatirlos en estos tiempos de monstruos. Solo una pequeña parte de la orden se mantenía firme pese al desmoronar del imperio, un grupo de unos pocos cazadores liderados por Gudmon Jaley que tendrán que evitar la vuelta de los exiliados.


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Cuentos de Brujas

No toda la magia es mala, es más, ninguna magia es mala. Lo malo son los usos que las personas pueden llegar a dar a la magia. Por suerte, yo no soy mago, si no podríais ir preparándoos, pero sí hay gente que puede controlarla, y hay que guardarse de ellos.

En tiempos antiguos, cuando todos los elementales aun vivían en Ériandos y todos los hombres eran guerreros, vivían en la ciudad élfica de Luzestrella, que después se conocería como la Capital Imperial de Luz, un padre con sus dos hijas, Queta, la mayor y Marga, la más joven. No tenían mucho, pero es que nadie tenía mucho en aquella época. Vivían felices con lo que conseguían, pero un día, los elfos se marcharon a los bosques, y las enfermedades llegaron a la ciudad, el sueño negro y con ellas, la muerte.

Su padre cayó enfermo, y fue cuando la hija mayor decidió sacar partido a sus secretas habilidades e intentar curarle. pero para cuando aprendió lo suficiente, ya fue demasiado tarde, y su padre murió en sus brazos. Aún así, la magia que había llegado a dominar era impresionante, y pensó, que podría traerle de vuelta.

Buscó y buscó hasta que encontró un libro negro en una biblioteca olvidada, y de allí un hechizo aprendió, que devolvía la vida a los muertos.

Cada día, su hermana le pedía que se detuviera, que su padre merecía descansar en paz, pero ella no le hacía caso, pensaba que nunca podrían sobrevivir en aquel mundo solas, así que siguió y siguió, hasta que un día consiguió abrir el portal que conectaba ambos mundos. Su hermana, aterrada al ver lo que acechaba al otro lado del portal, trató de detenerla, y en el forcejeo, Queta se golpeó contra la pared y quedó inconsciente, su hermana, sin saber que hacer la soltó. Al caer, la bruja se destrozó la parte derecha del cráneo contra la mesa de la sala, que habían tirado mientras peleaban y murió, pero el portal seguía abierto y parte de su alma logró volver a su cuerpo, pero solo parte, la parte más fuerte, la parte mágica, la parte que se aferraba desesperadamente a la vida. El espíritu alzó el cuerpo y se quedó en él, arrancando los pedazos rotos, y para mantener aquel cuerpo ya muerto, halló la solución y la venganza.

Devoró a su pobre hermana que ni siquiera alcanzó a moverse ante aquel horror, viendo, como su hermana, a la que había matado, se acercaba a ella arrancándose los pedazos rotos del cráneo. Como la agarraba con fuerza y hundía sus fauces desencajadas en su carne, sintiendo como le arrancaba la carne y la vida sin poder ni siquiera dejar ir un grito de terror. Adquirió así la bruja el gusto por las jóvenes y absorbió el alma de su hermana, fortaleciéndose, usando su carne y su energía para dar nueva vida a su cuerpo nueva vida a su cuerpo.

El tiempo pasó y con una máscara de porcelana y oscuridad cubrió su falta, y comenzó a buscar otras brujas por todo el mundo, guiada por una fuerza que no comprendía, algo que había salido de aquel portal adherido a los restos de su alma. Con el paso de los años, las décadas y los siglos, todo el interior de su cabeza fue pudriéndose y desapareciendo. Cuando estuvo completamente vacía, y su cuerpo no era más que una envoltura para su espíritu y aquella fuerza que la movía, un accidente hizo que su máscara se rompiese y que algunos trozos quedaran en su interior, provocando macabros ruidos cuando se movía hasta que logró sacarlos tiempo después. La cara de terror en los ojos de las pobres almas puras que devoraba cuando escuchaban aquel aterrador sonido le encantaba y desde entonces se dio a conocer como la Bruja Sonajero, la bruja de la máscara blanca.

Así logró sobrevivir, devorando sin control hasta llegar a ser la bruja más aterradora y poderosa del Imperio naciente de Luz. Gracias a ella decenas de ciudades habían caído, su nombre poblaba miles de historias que aún hoy hacen estremecerse a quienes lo escuchan, y cuando un joven mago llegó al imperio con tanto odio como ella guardaba, empezó a tramar un plan para adueñarse de todo lo vivo en el mundo.

Reunió poco a poco un ejército de brujas. La mayoría se unieron a voluntad, pero las que se negaban, eran sometidas y obligadas por el joven y prometedor mago. Con esas arañas y las brujas, más ciudades cayeron. El emperador que acaba de conocer a una bellísima joven, ordenó crear a la guardia imperial contra la magia, aconsejado por ella, y tras la enorme boda que sumió al imperio en alegría, la guardia, arrasaba con la magia allí donde la encontraba, logrando que los magos juraran lealtad al Imperio, y quemando a los que se negaban y a los brujos. La bruja Sonajero y su muchacho desaparecieron y el imperio se consolidó y creció más que nunca, expandiéndose a lo largo y ancho del vasto mundo. El emperador había encontrado a una mujer que además de bella era inteligente, y amaba a su esposa Sona con todo su corazón. Los años pasaron en paz hasta que la Bruja halló a una joven en Triada, uno de los pocos territorios aun sin conquistar por el creciente y poderosísimo Imperio de Luz, una maga que sería más poderosa que incluso ella o el propio mago mago que tanto la había ayudado, y pronto se hizo con ella y la llevó al imperio para dominarla, advirtiendo al mago que nunca debería despertar todo su poder, por qué de ese modo, ni la araña podría controlarla. Y así, con la araña en el pecho, la criaron y entrenaron hasta que llegó la hora de partir de nuevo a la batalla.


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