Voces Gorgotianas

Desde la costa de hielo,

hasta el muro de roca,

se extiende gloriosa,

Gorgótem valiosa.

Ahora vemos nuestra tierra,

asolada por mil males,

y desenfundamos las armas,

para salvar nuestras almas.

Desde la sombra vigilan,

Dos ojos que miedo dan,

Brillantes de oro y violeta,

en Shar-Vane fijos están.

Un día a ella llegaremos,

para salvar a nuestro pueblo,

y su cabeza veremos,

rodar, rodar y rodar.

Sobre Cuerno marcharemos,

para luchar contra el gran mal,

otra bruja y un brujo,

a los que hay que matar.

Cruat y la bruja Sonajero son,

los que del abismo dirigen,

sin miedo ni dolor,

a soldados que no mueren.

Su yugo romperemos,

y a todos libraremos,

ahora y por siempre,

de este negro mal.

Soldados gorgotianos,

listos para marchar,

con un dragón al frente,

marchan a ganar.

Soldados de otro tiempo,

que ya diestros son,

blanden sus espadas al tiempo,

y al ritmo de este son.

A la victoria marchan.

A las brujas destruirán.

Y así los pueblos, libres otra vez serán.


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La Vuelta de los exiliados

El Imperio de Luz decae, el brillo que se alzaba desde su capital está perdiendo fuerza, y eso significa libertad para todos los que la habían perdido bajo el yugo del imperio. Y hay criaturas que abrazarán esta libertad con ansia y hambre.

Si algo bueno había en el Imperio eran sus Cazadores de Monstruos, hombres y mujeres reclutados de cada rincón del imperio para ser entrenados en el arte de la caza de lo que el Imperio llamaba monstruos, criaturas de pesadilla que solo causaban terror y muerte, toda clase de espectros y criaturas. Todos ellos hombres y mujeres de antaño, exiliados al convertirse en monstruos y cazados si se atrevían a regresar.


Ahora, los Cazadores caen con el Imperio, la orden se desmorona y los monstruos ya han captado el olor de la sangre imperial.

¿Qué pasará ahora?

Los vampiros campan a sus anchas en las frías criptas de castillos abandonados, rondadores acechan en los caminos, metamorfos en el norte…

La gente empezaba a morir, y solo los Cazadores podían combatirlos en estos tiempos de monstruos. Solo una pequeña parte de la orden se mantenía firme pese al desmoronar del imperio, un grupo de unos pocos cazadores liderados por Gudmon Jaley que tendrán que evitar la vuelta de los exiliados.


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