Fragmento del Libro Negro

Desde las profundas simas del corazón corrupto, por dónde el alma se desvanece a cada movimiento, llegan los gemidos horrorosos de las bestias que guardan la morada del traicionado. Portan sus cuernos como corona y se queman en el fuego del traidor por siempre condenadas a vivir eternamente así. El traicionado es fuerte y el odio lo quema como el fuego del traidor, y cuando se enfurece su fuerza aumenta y es capaz de mandar a una de esas criaturas al universo. No están vivas, por lo tanto no se pueden matar. No están muertas, por lo tanto tratan de alimentarse. Los hijos del traidor son sus guardianes, y evitan que las bestias se escapen de control. Todos son necesarios para mantener el equilibrio, los hijos del traidor y los del traicionado y si ese equilibrio se rompiese, las bestias quedarían libres y se comerían el mundo.

Adaptación del Libro de las Sombras de los Profetas de Cartaj VV.10230, 10240 Carínode

AJ VALADUMM GRADTORNIG VERGED UGM UMDUL, GRAT AJIEN BONE SO MOVIENT, ARRIG GURRDESMON FER ATT GGARMUNDAL EARENDELES HUMM CARTAJ. TUR MUNSDOMEN   BRUMNEN AR TAJ BLIONDER DURME MARME ETERNO. CARTAJ GUMDERAJ DAR BLIO FUR CAR OR DER TAJ, GLIOMAND DUR DERAJ DEM REPER AND DESTRUCTOR ERN UNIVERNOR VI, CANR MUR. NOR MUR, CAR DERAM.CARTAJIOD EARENDELES, AR KEP GGARMUNDAL MUR UNIVER. ARRGO INMENTEM DER UNIVER, CARTAJIOD AR TAJIOD NOR INMENTEM GGARMUNDAL DRED REVER ERN UNIVER.

Versión original


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Vestigios de Devoraalmas

La joven de 17 años, Delia, de piel blanca, ojos azules y pelo negro y liso hasta un poco más allá de los hombros, no parecía tener apenas rasgos en común con los de su raza Nimer.

Vestía una túnica con capucha y unos guantes que la protegían lo más que podían del sol, tampoco le gusta demasiado estar bajo él, cosas que pasan supone ella que ya casi se ha acostumbrado a sus problemas, así como casi acostumbrarse al hambre, un hambre más allá de lo humano, un hambre que llegaba a las almas y que comenzó siendo ella muy joven.

Su padre era un profeta que un día dijo tener una visión sobre una mujer poderosa vestida en oscuros mantos. Al principio nadie le creyó, hasta que dio con la madre de Delia que luego fue convenciendo poco a poco, a más mujeres para la causa, convirtiendo finalmente todo en una especie de cábala o secta, en la que rápidamente se hicieron rituales de sangre en honor a la mujer de la visión. Aunque realmente atraían más a Cartajiod que lo que realmente buscaban, sin embargo para ellos eran seres oscuros.

Más tarde, su padre tuvo otra visión en la que un bebé nacería elegido para alzar a esa oscuridad. Algo le llevó a la obsesión, algo le susurró que él sería el padre de aquel niño, pero que debía antes ganarse el favor con más ofrendas.

Y así fue como, ritual tras ritual, ofrenda tras ofrenda, se acostaba con todas a las que ya se podía considerar su harem.

Hubo abortos, niños malformados, algunos nacían sanos, pero muy pocos; otros estaban poseídos y se les mantenía allí hasta que eran incontrolables y se les soltaba y, uno de ellos era Delia.

En su concepción, hubo una bacanal como en el resto y esta, llamó la atención de un Cartajiod del hambre que, divertido o aburrido u ofendido, debió pensar que era buena idea que en el futuro la criatura los devorara a ellos.

Para los padres, la pequeña Delia era especial, ya que consideraron su debilidad al sol, su hambre, su visión nocturna y de las almas, una señal y, con 12 años la sometieron al ritual que hizo que el Cartajiod se cobrara lo que buscaba y el Imperio decidiera poner fin a la secta.

Actualmente, Delia se mueve por las cercanías del Imperio de Luz recogiendo plantas para sus mejunjes y, de paso, averiguar hasta que punto eran verdad las visiones de su padre, al que nunca creyó hasta el Estallido.


ESTE RELATO NOS LLEGA DE LA MANO DE:

IRIS CONST

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