Los Lobos de Dutch

En las tierras nevadas de Dutch, aunque no tanto como las del Imperio Beliondés, comenzó a correr el rumor sobre una manada de lobos furiosa y letal que daba caza a los viajeros y aventureros que se acercaban demasiado a los bosques.

Los acechaban durante noches y los atacaban cuando estos bajaban la guardia. Nadie estaba a salvo, ni siquiera la hija de uno de los reyes de Dutch. La joven semi elfa salió de casa con la ilusión de conocer a su madre y ayudar con unos dracos, sin embargo, la curiosidad de ver porqué los lobos aullaban aquella noche, la llevó a ir sola hasta la línea del bosque donde fue asaltada por la manada. No hubo gritos y su cuerpo fue hallado al amanecer casi devorado.

Los pocos que consiguieron huir de ellos solo para llegar a un pueblo cercano y dar su último aliento sucumbiendo a las heridas, dijeron: «Era enorme… sus ojos negros como la oscuridad más profunda… Los guiaba… Los dirigía…»

Estos pocos testimonios han dado mucho que pensar, extendiendo aún más los rumores y creando teorías cada vez más fantasiosas. Las primeras que la gente pensó fue que se tratara de un huargo perdido al que una manada adoptó y se hizo con el control; los siguientes comenzaron a decir que quizá la manada estaba poseída y, los más fantasiosos, que quizá la dirigía un licántropo o peor, un lico abandonado por los suyos.

Todavía nadie se ha acercado lo suficiente como para averiguarlo…


ESTE RELATO NOS LLEGA DE LA MANO DE:

IRIS CONSTANTINO

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