Tinieblas

El tiempo se detiene para todos.
El aire, que era fresco como la primavera se torna pesado y frío.
El cielo se entristece y los animales se estremecen.
A la gente le recorre un escalofrío por la espalda.

Los rumores de un horror perdido en el paso de las generaciones resurge.
Aunque nadie lo recuerda, los corazones de todos se estremecen.
Los muertos se remueven en sus tumbas, su descanso se ha quebrado.
Los vivos miran a todos lados buscando lo que les da tanto miedo de pronto.

Las virtudes que rigen el recto camino de los hombres pierden fuerza.
Los pecados, que arrastran a los vicios ya no tiran de los corazones.
Todos están perdidos. Nadie sabe lo que pasa.

Han vuelto.

Las Tinieblas han sido liberadas en el mundo.
Intentarán consumirlo todo y a todos.
Y muy pocos serán los que puedan alzarse para detenerlas.

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Tikal

En tierras nevadas
del Imperio Beliondés,
había una bestial
de grisácea piel.

Al abrigo de la noche,
en un casi amanecer,
una sombra la perseguía
y la hizo caer.

Sus ojos esmeralda
la Oscuridad cerró
y una extraña profecía
dio comienzo a la función.

Un campamento de Luz
y una bella Oscuridad,
estaban en guerra,
una guerra sin igual.

Desconfiada
la enfrentó,
pero está le ofreció
un mundo de libertad sin dolor.

Siguiendo al gran Haier
y al charlatán Delmar,
acabaron en una cueva
de estatuas siniestras.

Tras mucho divagar,
decidieron romperlas
y seguir
a las Tinieblas más bellas.

Empapada en sudor,
en su cama despertó,
la duda le oprimió el corazón,
una carta de Tinieblas llegó.

Partió sin demora,
dejando atrás a su opresor,
en su corazón el anhelo
de volver a verlos.

Tras meses los encontró
y una bestia feroz
con veneno lo intentó,
pero su muerte halló.

Los tres continuaron
y tras compañeros poco fiables
una bruja infame, unos elfos y un dragón,
acabaron en un campo por una nueva visión.

En un tanque durmiente,
Esmeralda se hallaba,
la bella Oscuridad
que por ellos llamaba.

La llevaron a un templo
abandonado hace tiempo,
a punto estuvo Tikal
de perder el aliento.

Al ver el fracaso
decidió abandonarles,
jurando a Tinieblas
volver fuerte y ayudarle.

Un sacrificio,
un nuevo cuerpo,
una promesa,
un oficio.

Bestial liberta,
de monstruos cazadora,
hacia Eidel partía,
una nueva sorpresa aparecía.

Sus amigos la daban muerta,
la habían visto arder
por hereje en la hoguera,
por seguidora de Tinieblas.

Tras el encuentro,
Eidel esperaba,
y allí la chica
que su ayuda necesitaba.

Una gran explosión,
el suelo se abrió
y a todos devoró,
abajo la sala y la puerta.

Abajo la mesa negra,
la joya esmeralda,
esperaba un sacrificio,
la chica debía estar muerta.

Tikal a Haier pasó la daga,
este la ejecutó
y Tinieblas volvió
su agradecimiento dió.

Los tres son Tinieblas,
pues en Tinieblas viven,
ellos son Tinieblas
y a Tinieblas sirven.

ESTA CANCIÓN NOS LLEGA DE LA MANO DE:

CONSTANTINO IRIS

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